Toda Suecia en Kalmar

Una noticia nos sorprendía hace unos días: la compañía Norwegian dispondrá, antes del verano de 2014, de una línea directa entre Madrid y varias ciudades escandinavas y del norte de Europa: Helsinki, Estocolmo, Oslo, Londres o Hamburgo. Esto supondrá que nuestras escalas y multidestinos para viajar a las capitales norteñas se verán reducidos. ¿Una ventaja o un inconveniente? Depende de la finalidad de nuestro viaje, claro está.

Bienvenidos a Copenhague!

Bienvenidos a Copenhague!

En nuestro empeño por conocer uno de estos fabulosos países- Suecia- más allá de sus grandes urbes, nos decantamos por visitar la pequeña ciudad de Kalmar. Situada en la provincia de Småland, al sureste del país y bañada por el mar Báltico, Kalmar ofrece un amplio abanico de posibilidades tanto para el descanso como para la aventura. Así que, para allá fuimos.

Smørrebrød de roastbeef y cerveza danesa en el aeropuerto København Kastrup

Smørrebrød de roastbeef y cerveza danesa en el aeropuerto København Kastrup

Aunque recogida, Kalmar tiene su propio aeropuerto, algo prohibitivo para según qué bolsillos. Por esto, nuestra opción, una vez más, fue escalar en Copenhague y, desde allí, adentrarnos en el país de Strindberg sobre raíles. El viaje no resulta para nada tedioso, todo lo contrario, los vagones tienen todo lo que el viajero puede necesitar y, algo que últimamente está en decadencia: el silencio y respeto de sus pasajeros.

En algo más de cuatro horas de cómodos asientos, maravillosos paisajes de árboles inmensos e incontables lagos, aparecemos en la estación de Kalmar. Cruzamos las vías por el paso a nivel y buscamos nuestro bus urbano. Faltan 10 minutos para su salida. Será puntual. Tenemos tiempo para ir al Pressbyrån de la esquina y comprar nuestra cena: unas baguette ‘Good!’ de mini albóndigas suecas y un par de bebidas energéticas nos harán sentir como en casa.

Bocadillos suecos, un cuenco con pequeñas bayas y flores, estos últimos cortesía de nuestros anfitriones

Bocadillos suecos, un cuenco con pequeñas bayas y flores, estos últimos cortesía de nuestros anfitriones

Ayudados por una de las páginas que pone en contacto a anfitriones que alquilan sus hogares y huéspedes que buscan una manera de veranear más auténtica, cercana y económica, nos decantamos por experimentar la naturaleza de Suecia en todo su esplendor: Una ‘stuga’ en mitad del campo fue la ganadora.

Típica casa de color rojo Falun donde viven nuestros anfitriones, los Holmgren

Típica casa de color rojo Falun donde viven nuestros anfitriones, los Holmgren

Las famosas casitas de madera pintadas con el típico color rojo de Falun son una manera cómoda y económica de disfrutar de los bosques que rodean los núcleos urbanos. Integrados en la vida de sus habitantes, las gigantes masas forestales permiten cambiar de registro desde que cruzas el umbral del porche: altísimos árboles nos escoltan por los caminos que dividen un inmenso manto verde y húmedo salpicado de hongos, setas y pequeños frutos silvestres. Aún a paso ligero, agradeceremos una buena sudadera ya que las temperaturas bajan donde a los rayos del sol les cuesta tocar tierra. Servirá también como escudo contra la infatigable compañía de los mosquitos tigre, unos visitantes importados de Asia que han llegado a estas tierras para quedarse.

Smultron o fresa salvaje fácil de encontrar en claros y bosques suecos

Smultron o fresa salvaje fácil de encontrar en claros y bosques suecos

El bosque sueco a paseo

El bosque sueco a paseo

Las primeras setas de la temporada

Las primeras setas de la temporada

Tras varias caminatas, apetece descansar y, por qué no, tomar el sol algo más ligeros de ropa. En Suecia también existe el verano y, aunque las temperaturas no son las caldosas de nuestro Mediterráneo, es posible darse un buen chapuzón en aguas del mar Báltico. Las mejores playas las encontraremos en la cercana isla de Öland.

Rumbo a la isla de Öland

Rumbo a la isla de Öland

A escasos seis kilómetros de la costa de Kalmar, esta alargada isla nos aguarda con historia vikinga, hermosas playas y varias rutas para decubrirla en bicicleta. El puente que la une a la península, terminado en 1972, es la opción más rápida para llegar en coche (la circulación con bicicleta está prohibida). Pero nosotros optamos por uno de los barcos que unen el trayecto en poco menos de media hora. Merece la pena y además podemos transportar nuestras bicis gratis.

Una vez allí, el único estrés será decidir qué ruta vamos a seguir o en qué playa vamos a extender nuestra toalla. Muchos no se lo piensan demasiado y nada más llegar vemos decenas de  cabezas asomando entre las aguas que rodean el pequeño puerto. En nuestro caso, el estómago manda así que echamos a rodar buscando un buen emplazamiento donde encender nuestra ‘engångs grill’, literalmente, un asador de un sólo uso.

Kalmar y el puente que la une a la isla vistos desde las playas de Öland

Kalmar y el puente que la une a la isla vistos desde las playas de Öland

En Suecia está permitido usar estas mini parrillas ya que se da por hecho que dejarás todo como lo encontraste. Para ello, hay unas papeleras especiales donde podrás tirar las brasas una vez apagadas. Todo un lujo al que no pudimos resistirnos así que allí fuimos con nuestras brochetas y salchichas rellenas.

Nuestra ‘engångs grill’ está ya al rojo vivo... Ñam!

Nuestra ‘engångs grill’ está ya al rojo vivo… Ñam!

Brochetas y salchichas rellenas de chorizo, bacon y queso. Una guarrería deliciosa!

Brochetas y salchichas rellenas de chorizo, bacon y queso. Una guarrería deliciosa!

Si consigues sobreponerte a tanto relax y aún te queda energía, una visita obligada es el castillo de Kalmar. Mucho han visto estas piedras desde el siglo XII y te lo contarán por un módico precio. Pero si no te apetece gastar dinero, las puestas de sol desde sus alrededores harán que ganes mucho más. Además, si visitas esta encantadora localidad a primeros de agosto entonces estarás de suerte: Kalmar se viste de fiesta con espectáculos y conciertos para niños y mayores. Eso sí, olvídate de acceder a ellos si has consumido alcohol, ya que hay controles en las entradas.

Kalmar resultó ser una estupenda combinación de naturaleza, gastronomía y entretenimiento para todos, playas, zonas de baño y saunas públicas. Una pequeña ciudad que recorrer en bicicleta, a pie o incluso en lancha. Otro ejemplo más de cómo los suecos se funden con su entorno, lo disfrutan y nos lo prestan por unos días.

Puesta de sol a orillas del castillo de Kalmar

Puesta de sol a orillas del castillo de Kalmar

Todas las fotografías son propiedad de (c)Elisa Coello/@NPRubia 2013

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4 responses to “Toda Suecia en Kalmar

  1. Hola Elisa.
    ¿podrias por favor decirme cual es la página web para alojarse es Suecia de la manera que lo hicisteis vosotros?
    Te lo pregunto porque tengo intención de pasar unas vacaciones allí y esa es precisamente de la manera que quería hacerlo.
    Gracias y un saludo.

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